Area Académica

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ÁMBITO PEDAGÓGICO CURRICULAR
Definiciones conceptos e implicancias pedagógicas que sustentan el currículum.

Es tarea del área académica el hacer la unión armónica entre cultura y fe.  A través de un proceso de enseñanza-aprendizaje de excelencia, inspirado en nuestra pedagogía, el colegio contribuye a la realización de la mujer en sentido plenamente humano.  Toda la formación intelectual y científica que proporciona el colegio pretende educar mujeres cristianas, futuras profesionales, esposas y madres que, según el ideal de María, sean capaces de humanizar la cultura, imprimiendo a la familia y a la sociedad el espíritu de Cristo.

La tarea propia de esta área está orientada por los siguientes objetivos: 

  • Iluminar con la fe y la cosmovisión cristiana las diferentes disciplinas
  • Formar un espíritu crítico para enjuiciar la realidad a partir de los valores cristianos
  • Contribuir a formar, por medio del conocimiento y la excelencia académica, esa mujer de amplia cultura, constructora de la historia
  • Dar una visión global, orgánica, con una integración interdisciplinaria, sin que cada asignatura pierda su identidad
  • Inculcar un respeto por la vocación y tradición nacionales, educando dentro de los valores patrios y situando a la alumna en la realidad histórica que vive.

Los objetivos anteriormente señalados se realizan a través de un plan de estudio especial, aprobado por el Ministerio de Educación, que toma en cuenta los siguientes aspectos:

  • las etapas de desarrollo psicológico
  • las necesidades de diferenciación
  • la realidad educacional nacional y sus exigencias
  • las actuales exigencias de la vida universitaria

Estos aspectos se concretizan en cada uno de los niveles:

Preescolar

El sistema pedagógico del Preescolar  de nuestro colegio se inspira en el Currículum High Scope cuyo núcleo es el sistema de aprendizaje activo. Este aprendizaje implica experiencias directas e indirectas  y un significado que se deriva de ellas por medio de la reflexión y depende de las interacciones positivas entre adultos y niños.

Requiere de un ambiente de aprendizaje adecuado que pone énfasis en la selección de  materiales adecuados a para los diferentes niveles.

Los adultos organizan espacios de juegos de interés específico y planean diariamente una rutina consistente, que apoye el aprendizaje activo.

La rutina permite que las niñas/os anticipen los sucesos proporcionándoles un control sobre lo que hacen durante cada segmento de su día escolar.

Dentro de esta rutina, el periodo de Grupo Chico anima a los niños a explorar y experimentar  con los materiales de que disponen y que han elegido los adultos de acuerdo a los intereses mostrados por los niños y a las Bases curriculares del Ministerio de Educación.

Durante el periodo de Círculo o Grupo Grande, los niños y los adultos realizan actividades de música y movimiento, representaciones de cuentos,  conversaciones, juegos y proyectos en grupo.

Apoyados en el principio del aprendizaje activo, nuestros niños no usan libros para trabajar.

 Evaluación en el preescolar

 La evaluación en el currículum High Scope, incluye un abanico de tareas y actividades que aseguran la observación de los niños y la interacción con ellos.

Cada día la educadora y la asistente, recopilan información precisa acerca de los niños, observando e interactuando con ellos y llevando un registro en lo posible diario. Estas observaciones se utilizan para completar el instrumento de evaluación de cada niño.

Dentro de la rutina diaria, se incluyen las asignaturas de: Inglés, Música, Religión y Ed. Física, utilizando el mismo principio de “aprendizaje activo”.

Enseñanza Básica - Enseñanza Media

Entendemos por “excelencia” una calidad superior que hace a las personas o a las cosas dignas de singular aprecio o estimación. Y por “excelencia académica”, la calidad de ideas, principios y actuaciones de quienes, como profesores o alumnos, se sitúan habitualmente por encima del simple cumplimiento material y rutinario de su deber, constituyendo ante todos un ejemplo vivo de vida coherente. La excelencia así entendida solo es posible en un marco de libertad, competencia y respeto.

La excelencia académica hay que ganarla y defenderla a pulso. Por lo mismo, solo puede concebirse como resultado de esfuerzos tenaces y renuncias a veces dolorosas, imprescindibles para poder abrir nuevas brechas y derroteros en el campo del conocimiento.

Una institución que se empeña en la excelencia académica se pone de manifiesto y se acredita a través de los imitadores que inspire a lo largo de los años.

Una persona que aspira a la excelencia no podrá realizarse nunca como tal, si en cada caso no se exige continuamente a sí misma más que a los otros.

Excelencia de los alumnos

La fortaleza y permanencia de una institución educativa descansa sobre la formación de los alumnos que selecciona cuidadosamente, tomando en cuenta, entre otros factores, su aptitud académica y su capacidad de liderazgo.

La excelencia académica de los alumnos se manifiesta en su curiosidad intelectual, su disciplina en cuanto se relaciona con el aprovechamiento de su tiempo de estudio y su asistencia a las clases, su capacidad de renuncia a gustos, satisfacciones y éxitos inmediatos, su cultivo de virtudes y valores fundamentales, la riqueza y selección de su léxico dentro y fuera del aula, su destreza para utilizar oportunamente los recursos puestos a su disposición. Ello implica un balance razonable y ajustado a la realidad del estudiante – entre estudios humanísticos, interiorizados durante los estudios previos, enderezados a su buen desempeño como ciudadano y padre o madre de familia del mañana – y el dominio de las técnicas claves en el ramo académico escogido.

La excelencia académica del alumno constituye el cimiento de su éxito en el ámbito profesional y se reflejará en el título que haya obtenido como resultado de sus esfuerzos. La excelencia del profesional resulta de la combinación ideal entre los valores y principios que han de guiar la vida de toda persona de bien, y su puesta al día en su especialización preferida (en el supuesto de que cada uno se desempeña mejor en aquello que más le gusta).

Excelencia Del profesor

 La excelencia académica del profesor implica una preparación remota (avalada por sus credenciales) y una preparación próxima (consistente en la preparación cuidadosa y cotidiana de cada tema y de cada clase) para poner generosamente al servicio de los alumnos su experiencia como estudioso y educador, su entusiasmo por la materia que imparte, y su atención firme, cortés y personalizada a cada uno de ellos. También conlleva claridad y coherencia en las ideas que trata de transmitir, conocimiento de la situación concreta del alumnado, discernimiento para seleccionar, asignar y jerarquizar las tareas, discreción para exigir y sugerir las lecturas más pertinentes. La claridad de exposición no debe regatearse, sino ponerse a disposición de los alumnos en un gesto de caballerosidad y cortesía. Lo que distingue como una marca al profesor excelente es su anhelo de continua superación personal en todo cuanto piensa, dice, hace y enseña.

Deben entenderse como vértebras de la excelencia académica del alumno:

Su aptitud para observar, abstraer e inferir lógicamente, y para expresar con claridad y precisión, de palabra y por escrito, sus ideas y convicciones. Su disposición a seguir ampliando sus conocimientos por sí mismo.

Su serenidad de ánimo a la hora de cuestionar o refutar las posturas ajenas y defender la propia. Su capacidad de asombro ante el acontecer cotidiano. Su inclinación a leer, escuchar, hablar y escribir con sentido crítico, y al mismo tiempo consciente de los límites de la capacidad humana para darse a entender y para entender a los demás. Su empeño en imaginarse la realidad diferente de como se la han presentado y de como lo han acostumbrado a verla. Su habilidad para poner en práctica el conocimiento especializado y técnico, y para desarrollar las aptitudes y destrezas requeridas para el ejercicio de la actividad empresarial. Su tenacidad en perseguir, hacer y difundir el bien, sabedor de que tendrá que mantenerse vigilante de la libertad propia y afrontar, con prudente valentía, los riesgos que implica cualquier desafío humano. El fin de todo proceso educativo es la formación de personas que sepan asumir compromisos y aprovechar oportunidades, sin permitirse ni permitir a nadie el menoscabo de su dignidad.