Comunidad Educativa

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Un aspecto de la finalidad de la educación schoenstatteana es la formación de "comunidades nuevas".  De allí que la comunidad educativa de nuestros Colegios aspire a ser un caso preclaro de ese ideal: "comunidad nueva formada por personalidades nuevas, unidas por la fuerza fundamental del amor”.

Como una familia natural-sobrenatural la Comunidad educativa se estructura a base de principios fundamentales que le otorgan vitalidad, firmeza y cohesión interior; seguridad en la problemática pedagógica moderna y fecundidad en la educación de la personalidad y de la comunidad.

Principios de estructuración de nuestro sistema educativo.

Tanto nuestro sistema educativo como la organización concreta que lo configura están iluminados por los siguientes principios. 

1. Principio  de construcción: “vínculos obligatorios, sólo en lo necesario, libertad en lo que sea posible y por sobre todo el cultivo del espíritu”.  Y que la pauta y el grado en que se conjuguen en nuestros colegios los elementos normativos con la libertad y la aspiración a lo más alto.  Si no se tiene en cuenta este principio, fácilmente podemos llegar a extremos de rigidez o de permisividad, tanto en la concepción como en la aplicación concreta de nuestra educación.  Por cultivo del espíritu entendemos la orientación a ideales, tanto religiosos como éticos y actividades que faciliten el fomento y expresión de estos ideales.
Es en este principio donde se juegan decisivamente las aplicaciones concretas de la disciplina y las normas, tanto para las alumnas como para el profesorado y personal en general. 

2. Principio de conducción: “régimen  de autoridad en principio democrático en la aplicación”, que establece la relación :            autoridad – libertad a todo nivel
Profesor – alumna
Dirección – profesorado
Dirección – alumnas
Dirección – padres de familia, dirigentes en general. 

3. Principio de Vinculaciones: “ordena las relaciones” de nuestras comunidades escolares y estamentos en el sentido de la solidaridad y las de un estamento con respecto del otro en el sentido de la subsidiaridad.  La no observancia de este principio conduce normalmente a la confusión de roles y por lo tanto, al desorden de funciones.  Además de molestias humanas, trae consigo una baja o pérdida de la afectividad del trabajo coordinado y una atmósfera que impide la pedagogía de confianza, de libertad, de educación por atmósfera.
De este principio, se desprende el Principio de Unidad: es la ley de los vínculos espirituales, los tres puntos de contactos, que mantienen la cohesión de una institución que quiere ser familia.  En nuestros colegios, al igual que en nuestra Familia, unificamos espiritualmente por medio de la vinculación a la Mater, al Santuario como lugar Mariano de peregrinación y al Padre Kentenich, como Fundador y gestor de nuestro sistema pedagógico.

4. Principio de tensiones o de polaridad: Es la ley que nos lleva a hacer de los polos normales de una familia educativa (adultos – niños, adolescentes, profesor - alumnos, Dirección- profesorado, Dirección-alumnado, Dirección – padres de familia, Profesorado – padres de familia, Estudio- expansión recreativa, Disciplina- libertad, etc.) una unidad creadora de vida.